El Heredero del Trono de Cristal
La vanidad no es un espejo; es un abismo. En la cúspide de un rascacielos de cristal en el corazón financiero de una metrópoli que nunca duerme, la sombra de aquel que fue el Portador de la Luz se proyectaba sobre la ciudad. Lucifer no vestía azufre ni cuernos, sino un traje de seda italiana…
