El Abismo de los Espejos Turbios
El Leviatán no habitaba en la superficie del océano, sino en la fosa más profunda de la psique humana. La teología antigua lo describía como una bestia de escamas impenetrables y aliento de fuego, la personificación misma de la envidia. Sin embargo, los grimorios medievales omitieron su rasgo más peligroso: su insaciable necesidad de contemplar…
