El Tributo de las Monedas Frías
La avaricia no es un deseo ardiente, como dictan los poetas; es un frío glacial que comienza en las yemas de los dedos y termina petrificando el corazón. Según los grimorios medievales y la demonología clásica, Mammon no es simplemente un recolector de almas, sino el arquitecto del abismo que sostiene que todo, absolutamente todo,…
